domingo, 25 de julio de 2010


Queridos hermanos:
El Señor os conceda la paz.
¡Salve, Señora, santa Reina, santa Madre de Dios, María,
virgen hecha Iglesia, elegida por el santísimo Padre del cielo,
consagrada por Él con su santísimo Hijo amado y el Espíritu Santo Defensor,
en ti estuvo y está toda la plenitud de la gracia y todo bien!
¡Salve, palacio de Dios! ¡Salve, tabernáculo suyo!
¡Salve, casa suya! ¡Salve, vestidura suya!
¡Salve, esclava suya! ¡Salve, Madre suya!


(San Francisco, Saludo a la bienaventurada Virgen María)

viernes, 9 de julio de 2010

La Naturaleza


Sus contemporáneos hablan con frecuencia del cariño de Francisco por los animales y del poder que tenía sobre ellos. Por ejemplo, es famosa la reprensión que dirigió a las golondrinas cuando iba a predicar en Alviano: "Hermanas golondrinas: ahora me toca hablar a mí; vosotras ya habéis parloteado bastante". Famosas también son las anécdotas de los pajarillos que venían a escucharle cuando cantaba las grandezas del Creador, del conejillo que no quería separarse de él en el Lago Trasimeno y del lobo de Gubbio amansado por el santo. Algunos autores consideran tales anécdotas como simples alegorías, en tanto que otros les atribuyen valor histórico.

miércoles, 16 de junio de 2010


"La Tercera Orden sigue siendo un viento sobrenatural, sopla en el fuego del mundo y da a los hombres un impulso vital, un don de Dios. Desde la pobreza y la humildad crea una fuerza. Es una verdadera perla para la humanidad. Naturalmente, con un patrón como San Francisco la TOF (OFS) tiene una eficiacia sin fin. Su influencia no se puede medir por la cantidad. La Orden domina al mundo por el poder de la oración y del amor". (1889-1957).


Gabriela Mistral

viernes, 4 de junio de 2010

San Francisco de Asís a los sacerdotes


(de la carta a toda la Orden)
Ruego también en el Señor a todos mis hermanos sacerdotes, los que son y serán y desean ser sacerdotes del Altísimo, que siempre que quieran celebrar la misa, puros y puramente hagan con reverencia el verdadero sacrificio del santísimo cuerpo y sangre de nuestro Señor Jesucristo, con intención santa y limpia, y no por cosa alguna terrena ni por temor o amor de hombre alguno, como para agradar a los hombres; sino que toda la voluntad, en cuanto la gracia la ayude, se dirija a Dios, deseando agradar al solo sumo Señor en persona, porque allí solo él mismo obra como le place; porque, como él mismo dice: Haced esto en memoria mía (Lc 22,19; 1 Cor 11,24); si alguno lo hace de otra manera, se convierte en Judas el traidor, y se hace reo del cuerpo y de la sangre del Señor (cf. 1 Cor 11,27).

jueves, 27 de mayo de 2010



"Consideremos, queridos hermanos, nuestra vocación, a la cual nos ha llamado el Señor por su misericordia, no tanto para nuestra salvación, cuanto por la salvación de muchos otros, a fin de que vayamos por el mundo exhortando a los hombres más con el ejemplo que con las palabras, para moverlos a hacer penitencia de sus pecados y para que recuerden los mandamientos de Dios".
Pensamientos (Tres Compañeros, 36)

martes, 16 de febrero de 2010

Somete la carne a las espinas; Dios le otorga sabiduría


Al principio de su conversión, viéndose atacado por violentas tentaciones de impureza, solía revolcarse desnudo sobre la nieve. Cierta vez en que la tentación fue todavía más violenta que de ordinario, el santo se disciplinó furiosamente; como ello no bastase para alejarla, acabó por revolcarse sobre las zarzas y los abrojos.


Su humildad no consistía simplemente en un desprecio sentimental de sí mismo, sino en la convicción de que "ante los ojos de Dios el hombre vale por lo que es y no más". Considerándose indigno del sacerdocio, Francisco sólo llegó a recibir el diaconado. Detestaba de todo corazón las singularidades. Así cuando le contaron que uno de los frailes era tan amante del silencio que sólo se confesaba por señas, respondió disgustado: "Eso no procede del espíritu de Dios sino del demonio; es una tentación y no un acto de virtud." Dios iluminaba la inteligencia de su siervo con una luz de sabiduría que no se encuentra en los libros. Cuando cierto fraile le pidió permiso para estudiar, Francisco le contestó que si repetía con devoción el "Gloria Patri", llegaría a ser sabio a los ojos de Dios y él mismo era el mejor ejemplo de la sabiduría adquirida en esa forma.

Sobre la pobreza de espíritu, Francisco decía: "Hay muchos que tienen por costumbre multiplicar plegarias y prácticas devotas, afligiendo sus cuerpos con numerosos ayunos y abstinencias; pero con una sola palabrita que les suena injuriosa a su persona o por cualquier cosa que se les quita, enseguida se ofenden e irritan. Estos no son pobres de espíritu, porque el que es verdaderamente pobre de espíritu, se aborrece a sí mismo y ama a los que le golpean en la mejilla".

viernes, 8 de enero de 2010

La lectura de las Florecillas...


La lectura de las Florecillas ofrece diversos aspectos e intereses, según la mentalidad de los lectores.

El historiador encuentra allí documentos, si no de los hechos, del animus franciscano de los orígenes. El literato encuentra en las Florecillas la frescura de una prosa cándida y vigorosa como los episodios que relata; encuentra una naturaleza virgen, redescubierta por los ojos cristianos y vivida en el fervor de la penitencia y de la oración; encuentra caracteres egregiamente entregados al diálogo o introducidos en la corporeidad de los hechos; encuentra un primitivismo que nada tiene de ferino, y todo de sincero y de puro.


El hombre de vida interior, aun reconociendo la importancia de las Florecillas desde estos puntos de vista, encuentra algo que, para él, es más importante: las Florecillas son, para el cristiano, el testimonio de la gran fe que Jesucristo exigía de sus discípulos y que tuvo en San Francisco a uno de sus más eficaces paladines. Por otra parte, las Florecillas nos dicen qué es esa vida a la que San Francisco exhortaba a sus hijos, es decir, la observancia del Evangelio según la letra, o sea, la esencia misma del Cristianismo: el amor.